Reflexión y explicación de Isaías 40:31 - Los que esperan en Jehová


Equipo de Bibliaon
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El Dios Todopoderoso restaura las fuerzas de aquellos que esperan en él. A veces es difícil seguir el camino, pero Dios no se cansa ni deja de ayudarnos. En nuestras debilidades, ¡Dios puede revelar su fuerza! Confía en él y te ayudará a seguir adelante.

Pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.
(Isaías 40:31)

Pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán. (Isaías 40:31)

Isaías 40 describe una promesa de restauración y aliento. El texto habla de consolación, renovación y de anunciar el perdón del Señor. Probablemente, esta parte del libro de Isaías (capítulos 40-55) se refiera al período del exilio del pueblo de Israel en Babilonia. En este pasaje, se nos recuerda que Dios no es indiferente a la vida de su pueblo. Él conoce y fortalece a los que confían en él.

Los que esperan en el Señor

"Esperar" en este contexto es sinónimo de creer, confiar, aguardar con esperanza y expectativas en el Señor. Aquellos que lo hacen, tienen una gran ventaja: tienen al Señor como su fuerza personal. Pueden experimentar la debilidad y fragilidad humana, pero no están solos. Su fe los conduce a la fuente de renovación y fortaleza espiritual.

El gran énfasis aquí está en el Señor. El grupo de personas, "los que esperan", no confían en sí mismos, en sus posesiones, ni en dioses, ídolos, gobernantes o poderosos de la tierra. Su fe y confianza tienen un destino seguro: en el Señor, el Dios eterno, el Señor de señores, Dios, el cual creó los confines de la tierra (40:28). Creer en Dios marca una gran diferencia en nuestras vidas.

Renovarán sus fuerzas

El versículo 31 contrasta con la idea anterior del cansancio y la debilidad. Esta imagen puede reflejar a alguien que lidia con las demandas y dificultades de la vida a diario. Con el tiempo, es natural sentirse agotado mental, emocional y físicamente.

Conviene recordar que ¡no somos máquinas! Somos seres humanos y nos cansamos. Por eso, también necesitamos "recargar energías" conectándonos a la fuente correcta. Dependemos de aquel que nos creó para tener fuerzas nuevas cada día.

Él da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas.
(Isaías 40:29)

En los brazos del Señor encontramos alivio y fortaleza. Luego, el profeta revela el mensaje de Dios resaltado a través de 3 metáforas de superación:

  1. Águila
  2. Corredor
  3. Caminante

Levantarán alas como las águilas

La imagen del águila sugiere el valor de la resiliencia. El águila es un ave de presa conocida por su gran fuerza, vigor, enfoque, perseverancia, valentía y paciencia. En el Salmo 103:5, el águila también aparece como emblema de renovación: "De modo que te rejuvenezcas como el águila".

Estas aves, cuando atraviesan turbulencias, ráfagas de aire o tormentas, se equilibran y buscan refugio en las rocas elevadas. Del mismo modo, quienes tienen la fuerza de Dios viven poderosamente por la fe, buscando estabilidad en el refugio del Altísimo:

El que habita al abrigo del Altísimo morará bajo la sombra del Omnipotente.
Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío; mi Dios, en quien confiaré.
(Salmos 91:1-2)

El vuelo del águila es excepcional, dada la potencia de sus capacidades aerodinámicas. Sus enormes alas le permiten volar a grandes alturas, recorriendo largas distancias como pocos animales pueden. La fuerza y estructura de sus alas soportan bien su peso, el de sus crías o el de sus presas.

“Volar alto como las águilas” se refiere a algo extraordinario, hecho por Dios, como alguien que supera todas las dificultades y permanece firme rumbo al cielo.

Correrán y no se cansarán

Imagínate si alguien pudiera correr sin parar, es decir, sin sentir nada de cansancio. Impresionante, ¿no? Sería fantástico para cualquier aficionado poder superar las dificultades que el cansancio le impone a la hora de practicar deporte.

La figura del corredor está generalmente asociada a la del atleta. Se trata de alguien que se prepara para avanzar con rapidez hacia su objetivo. Sin embargo, la fatiga y el agotamiento son impedimentos naturales que suelen interrumpir una carrera. Para paliar esto, los corredores entrenan innumerables veces para ampliar sus limitaciones físicas y superar los desafíos del recorrido.

¿Pero qué pasaría si en lugar de la analogía del corredor, reflexionáramos sobre el viaje de la vida? La promesa se hace aún más impresionante: aquellos que creen en Dios permanecerán activos, corriendo la carrera sin cansarse demasiado.

Este fortalecimiento no proviene de un gran esfuerzo personal, ni es otorgado por el “dopaje” de este mundo, sino que nos es dado por el poder del Espíritu de Dios que vive dentro de nosotros:

para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu;
(Efesios 3:16)

Caminarán y no se fatigarán

Hay momentos en la vida en que lo más sabio es caminar y no correr. Lo importante es no detenerse, dar un paso a la vez y seguir avanzando.

Sin embargo, incluso caminar puede fatigar los músculos y las piernas. Al igual que los corredores, aquellos que recorren grandes distancias necesitan fuerzas para continuar en el camino que se han propuesto.

Solo el poder de Dios puede conceder a aquellos que esperan en el Señor la gracia de "caminar y no fatigarse". No hay otro remedio para el cansancio, la fatiga o el desánimo que no sea Jesucristo. Él es el alivio que todos necesitamos en nuestro viaje de la vida:

Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.
(Mateo 11:28)

¡Espera en el Señor con confianza!

Todos pasamos por momentos en la vida en los que nos sentimos cansados y sin esperanza. A veces, reemplazamos la confianza en Dios por la indiferencia o la autosuficiencia, pensando que podemos manejar todo por nuestra propia cuenta. ¡Gran error! Necesitamos estar conectados con Dios, nuestra fuente de fortaleza, alegría y superación para seguir adelante.

Pacientemente esperé a Jehová, y se inclinó a mí, y oyó mi clamor.
(Salmos 40:1)

Recuerda que es durante la espera cuando somos fortalecidos, cuando nuestra fe es probada, nuestra motivación y prioridades son ajustadas. Todo esto contribuye a nuestra madurez en la fe y nos acerca más a Dios.

Espera en Jehová; esfuérzate, y aliéntese tu corazón; sí, espera en Jehová.
(Salmos 27:14)

Sabiendo que Dios es todopoderoso, podemos caminar con confianza día tras día. Toda fuerza viene de Dios y no de nosotros mismos (Isaías 40:26-29). Que esto te ayude a confiar plenamente en él y a entregarle tu vida completa y totalmente. Dios nunca ha perdido el control y nada pasa desapercibido ante sus ojos. ¡Confía en él con todo tu corazón!

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